Más de 40 ciudades nos movilizamos para acabar con el negocio de la vivienda
Si hasta hace pocos años, la vivienda era un problema “sólo” para las víctimas de la gran estafa bancaria, que perdían o iban a perder sus casas, hoy en día, y como consecuencia de las nefastas políticas emanadas de los poderes públicos y su connivencia respecto a la economía vampírica de los fondos, la vivienda se ha convertido en el principal problema para una abrumadora mayoría de la población, que ve su hogar en riesgo ahogadas por los precios de las hipotecas y los alquileres o negado directamente su acceso a un proyecto de vida que no pueden pagar.
Aún así, insaciables, siguen utilizando la vía más cruel en que se manifiesta el negocio de la vivienda: los grandes propietarios siguen instando desahucios, 27.564 en el 2024, la mayor parte por negarse a renovar contratos de alquiler; mientras la Administración sigue negándose a adoptar medidas que atajen de una vez esta lacra social.
El acaparamiento de viviendas en manos de fondos buitres, cerca del 10% del parque total de vivienda disponible está en manos de grandes tenedores, la compra masiva de viviendas por no residentes, el incremento de pisos turísticos, los beneficios fiscales de las SOCIMI, la inexistencia de un Parque Público suficiente, con las viviendas de la SAREB aún sin incorporar, unido a una ley estatal insuficiente y poco ambiciosa que, además, muchas CCAA se niegan a aplicar, están provocando una subida espectacular de los alquileres, y las posibilidades de compra por parte de las capas populares, son casi inexistentes, debido a salarios bajos, requisitos elevados para obtener hipoteca, precios muy elevados, ya por encima de los de la burbuja anterior, y escasez de oferta.
Por si no fuera suficiente, la inversión pública en vivienda, se destina mayormente a ayudas al alquiler o avales a hipotecas, que sólo provocan que importantes millonadas de dinero público vaya a los bolsillos de los rentistas o a los beneficios de la banca, sin solucionar nada. Estas partidas estarían mejor invertidas en la expropiación de parte de los 3.9 millones de viviendas desocupadas, que se necesita movilizar ya para afrontar la emergencia de hoy. Tampoco se reclama a la banca que devuelvan más de 66.000 millones del rescate anterior, que deberían empezar a devolver en viviendas. A lo que se añaden los 30.000 millones de euros, avalados al 100% por el Estado, que todavía debe la SAREB a las instituciones europeas.
Todos estos elementos, han convertido a la vivienda en la moneda principal de la economía vampírica, que se dedica a extraer recursos de dinero y vidas de las clases populares para engordar aún más la riqueza de los ricos. En definitiva, la vivienda hoy, lejos de ser un derecho es un elemento de generación de una mayor desigualdad social.
En este contexto más allá de participar en su organización e impulsar las movilizaciones estatales del sábado 5 de abril, desde La PAH estamos organizando la complicidad del movimiento de vivienda y de otras luchas sociales directamente afectadas por los fondos y su economía vampírica, así como utilizar la fuerza de las alianzas internacionales generando una red de lucha global para generar una ofensiva ciudadana conjunta y trabajar en acciones, (contra)relato y propuestas.
Ha llegado el momento de generar un punto de inflexión para rescatar a las personas, recuperar las viviendas robadas y fomentar lo público, señalando a los fondos de extracción como responsables del alto coste de la vivienda y exigiendo a los poderes públicos las medidas necesarias para plantarles cara y expulsarlos.
Para ello ya se están coordinando los Días Globales de Acción por la vivienda a finales de abril por que sabemos que acabar con el negocio de la vivienda no es posible sin expulsar de nuestra vidas a los fondos vampíricos que nos extraen la vivienda, la sanidad, las residencias, las pensiones, las tierras y la educación.